martes 25 de noviembre de 2008

Habitaciones

Estoy en mi habitación de la adolescencia, hay objetos de otras personas y de otras épocas en ella.



En mi cama veo dos adolescentes sin ropa, riendo y fumando marihuana. No me miran.

Me angustia esa ocupación, yo siento el cuerpo cansado pero no me siento con derecho a reclamar mi cama.



Me siento muy vieja y agotada, ajena a ese mundo de hierba, sexo, risas.



Miro alrededor, todo está aparentemente ordenado pero al mirar bajo la cama, bajo mi escritorio y en lo rincones, descubro mucha suciedad, manojos de ropa sucia, papeles, posiblemente cartas, abolladas, colillas de cigarrillo...



Sé que no quiero estar ahí. Bajo por la vieja escalera caracol que conducía a mi pieza, pero la escalera es muy profunda y me lleva muchos pisos abajo.



Al descender siento muy ajena la habitación y me pregunto sin palabras ¿cómo pude ir a esa casa si hace tantos años que no es mía...?





Desciendo.


Desde la escalera veo ropas de mi mamá, y se cruzan imágenes de A. y de S.

Desciendo más.

Hay tierra en los escalones y restos de comida. Siento asco, pero desciendo más.





Aparezco en una habitación muy oscura, caliente y húmeda (el cuerpo revive el Temazcal del sábado)

Todo mi ser sabe que dedo entrar.

Transpiro y tengo miedo, pero avanzo a lo profundo de la habitación.



En lo que percibo su centro aparece una luz, la luz se vuelve espejo.



Me veo en él y la imagen que me devuelve me sorprende.
Tengo un intenso brillo en mis ojos. Me veo resplandeciente y luminosa.



Me siento fuerte y sonrío al espejo. Me sonrío.



Una voz dice: "tuviste que descender tanto para llegar al 7º piso"



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Todo desaparece y se ilumina,

puedo oler la humedad de la piedra,

estoy en una torre muy alta,

y el techo de la torre... no está.

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(intensa recuperación de fuerzas al despertar)

viernes 31 de octubre de 2008

árbol

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Camino por un barrio que es y no es ese barrio de Adrogué donde crié a mis hijos de pequeños.
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La casa donde vivimos, ya no está o al menos no la encuentro.
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Veo las calles de tierra, alternándose con calles asfaltadas.
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Sé que no tengo dónde regresar, estoy buscando algo, siento ansiedad.
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Me encuentro con un hombre, es un ex boxeador (creo que es Coggi)
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Sé que fué campeón pero ahora es el entrenador del club del barrio, un club muy pobre.
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"Es la sombra de lo que fué" -pienso-
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Alguien nos indica a los dos que tenemos que ir en busca
del árbol del durazno que sangra
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No recuerdo ahora quien nos da la consigna, creo que una mujer.
Su autoridad es la de una maestra o guía espiritual.
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Me alivia saber qué buscar,
me angustia no saber si voy a hallarlo.
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Nos separamos, partimos en direcciones opuestas.
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Camino mucho, muchísimo, siento el polvo en los pies, en el cuerpo.
Anhelo en el pecho.
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Doblo la esquina y veo al boxeador parado frente a un duraznero.
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(me molesta que haya llegado antes que yo, pero parece que él no ve lo que encontró)
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Miro hacia arriba: muy alto hay duraznos partidos, jugosos y maduros.
Cuelgan de la planta
mostrando su interior vivo.
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Enfoco la mirada y veo que los duraznos sangran desde el carozo.
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La sangre cae a la tierra.
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Ya no me molesta estar frente al árbol junto al hombre.
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vigilia

despierto
al rato llama S.,
le pido: "decíme la letra de durazno sangrando..."
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(él es seguidor de Spinetta, yo lo admiro pero no lo sigo, no recuerdo casi ninguna de sus letras)
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"¿ahora?"
"sí, ahora, por favor"
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Temprano el durazno del árbol cayó
Su piel era rosa dorada del sol
Y al verse en la suerte de todo frutal
A la orilla de un río su fe lo hizo llegar
Dicen que en este valle
Los duraznos son de los duendes

Pasó cierto tiempo en el mismo lugar
Hasta que un buen día se puso a escuchar
Una melodía muy triste del sur
Que así le lloraba desde su interior:

"Quién canta es tu carozo
Pues tu cuerpo al fin tiene un alma

Y si tu ser estalla
Será tu corazón el que sangre

Y la canción que escuchas
Tu cuerpo abrirá con el alba"

La brisa de enero a la orilla llegó
La noche del tiempo sus horas cumplió
Y al llegar el alba el carozo cantó
Partiendo al durazno que al río cayó
Y el durazno partido
Ya sangrando está bajo el agua
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domingo 3 de agosto de 2008

Irreverente

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Vengo de sueños varios
algunos que no quiero -no puedo- contar

otros que no recuerdo

y otros que me olvido por la vorágine de los días.



Anoche soñé y me gustó la osadía de mi inconsciente...
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(Fue un sueño de imágenes inconexas)
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Un caracol paseando por el cesped, lo observo y me resulta bello y sorprendente
(en la vigilia tengo aversión por el pobre animalito)
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Abro las ventanas y descubro un jazmín del cabo lleno de flores en mi jardín
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Camino por la cuadra de mi casa: los árboles podados hace pocos días tienen sus copas pletóricas de hojas
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Recibo un mensaje de texto en el celular (no puedo leerlo) pero el mensaje es hermoso, lo sé.
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La osadía reside
en que en todas estas situaciones
era irreverentemente feliz
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(aunque yo no lo crea)

martes 15 de julio de 2008

oceánico

Estoy en medio del océano.

Es de noche, todo esta oscuro, el agua también.


Avanzo sobre un posafuentes de junco* que existe en la vigilia y se ha vuelto enorme como una tabla de surf.
En el agua cuatro personas conversan, son náufragos. Uno de ellos es S.

Yo los rodeo y digo: el agua es opaca. (No puedo verme la parte de mis piernas sumergida en el mar)
Alguien reponde: no, no... es que es de noche...

Siento que sé lo que sucede, y explico: No, está opaca. Es porque está llena de erizos. Los erizos largan su veneno y la vuelven opaca.



*Ese posafuentes, de uso cotidiano en caso, fue rebautizado por mi hija cuando era muy pequeña, lo llamaba "sombrita". No es menor el dato.

miércoles 25 de junio de 2008

extraña iniciación

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Estoy en una bañadera profunda, enlozada, blanca.
No tiene agua pero percibo tibieza.
El baño es muy grande, antiguo, veo azulejos blancos desde el piso hasta el techo.

Entra Carl Jung al baño y se mete a la bañadera conmigo.
Me abraza amorosamente.
Sé que ese abrazo implica un encuentro sexual.
Es amoroso, cálido, emotivo.

Salgo del baño, al atravesar la puerta registro cierta mutación en mi cuerpo, una nueva fuerza.
Entro a una fiesta en un amplio salón lleno de gente conocida y otra desconocida.

Les anuncio: recién soñé que hacía el amor con Jung!

Todos me abrazan y me felicitan como si se tratara de un gran logro, hay alegría y afecto en los saludos.

Jung sale del cuarto de baño con su pipa en la mano.

Nos miramos, me sonríe serena
sabiamente.


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domingo 1 de junio de 2008

Dos·momentos·

Días de sueños que no quiero contar todavía.
Días con noches sin sueños.
Y dos fragmentos.


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Estoy en el subte.
Reconozco un hombre de anteojos, muy alto; no lo vi antes pero es alguien que tiene que ver conmigo.
Está S. Me dice: andá con él, ya sabe quién sos.
El hombre me abraza, nos reímos. Caminamos.
Entramos y salimos de vagones del subte.
Subimos a la calle, volvemos a bajar a la estación del subte.
Ahora son oficinas.
Por una puerta salimos a un río, tomamos una lancha.
Cruzamos hacia otra parte de la ciudad.
Todo lo que sucede es muy confuso, pero es muy inteso y claro lo que siento:
familiaridad, angustia, cariño, miedo, espanto por momentos, fascinación también.
Vuelvo a vernos en el subte.
Él toma un tren y se va.
Pese al espanto, me duele verlo ir.

Me quedo llorando en el andén.
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Estoy en el parque Lezama.
Veo una escalera de piedra, muy antigua.
La lomada por la que asciende es profundamente empinada y está rodeada de una vegetación selvática.
Asciendo.
Digo: siempre subía por acá cuando era una niña.
Veo una flor muy blanca, una campanilla del tamaño de mi mano.
En ella un colibrí blanco con su pico naranja en el caliz.
Me acerco, toco al pájaro y la flor. El cuerpo del pájaro es como una cáscara vacía, está hueco y sólo es pico, plumas, piel muy frágil.
Tomo la flor y el pájaro.
Sigo ascendiendo.
No veo la cima hacia donde voy.
Late fuerte mi corazón.
Y subo.
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sábado 3 de mayo de 2008

Nahuel

miércoles 23

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En el jardín de la casa donde se criaron mis hijos, hablo con una mujer del barrio sobre lo que pasó.

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Detrás mío, una planta.

En uno de sus tallos el centro de una flor que perdió sus pétalos.

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Por el tallo desnudo sube una oruga verde.

Luego veo una segunda oruga, siempre cerca de la primera, siempre tocándola.

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La primera oruga rodea el extremo redondeado del tallo y se acopla.
La segunda es más pequeña, se enreda a la primera, por debajo..
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Veo rajarse la piel en el lomo de la oruga, una herida de punta a punta.
Desde el centro del cuerpo

se despliega una flor

intensamente azul.

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Sucede lo mismo con la segunda.

Su flor, es rojo carmesí.

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sábado 2

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Duermo la siesta en el hall de entrada, en el suelo..Me despierto dentro del sueño y veo a Nahuel delante de la puerta de calle, sonriendo.

Me dice me voy un rato, mamá.

Bueno hijo, le respondo.

Sé que estoy soñando, lo miro y sé que estoy soñando y ruego para que nadie me despierte.

Dame un beso, si te vas.

Se acerca con ese gesto amoroso y sereno, tan suyo, se inclina y me besa.

Yo lo apreto suavemente contra mí, siento la piel de su cara contra la mía, siento mi mejilla en su cuello después y mi mano en su omóplato, clara, nítidamente.

(noquierodespertar)

Se incorpora y lo miro, sé que sabemos que es un sueño, que quiero mirarlo para siempre. Reímos.

Sé que nos reímos porque estoy queriendo atrapar este momento.

Él está radiante y bello.

-¿Vas a tardar? le pregunto.

-Y sí, ma. Me voy un rato largo.

-Dame otro beso entonces.

Vuelve a inclinarse y apoya su cara en la mía

( noquierodespertar, lo siento........como cada vez...........)

Lo abrazo. Soy cuidadosa de no retenerlo aunque muera de ganas de hacerlo.

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Todo se detiene.

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Se incorpora y sale hacia la luz de la tarde.

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Me despierto.

(largos instantes con los ojos cerrados

no queriendo saber

qué es

y qué

no es)

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